En un adelanto del auto que difundirá próximamente, el Supremo rechaza la apelación de Maeso a la sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia, que lo condenó en 2007 por administrarse anestésico y después utilizar el mismo material quirúrgico para inyectar a los enfermos los anestésicos que precisaban.
Maeso sabía que tenía hepatitis C, una enfermedad que habitualmente ataca y daña el hígado, según el tribunal valenciano.
El anestesista, que fue también inhabilitado para ejercer su profesión, fue condenado a pagar indemnizaciones de más de 20 millones de euros a los afectados, cantidades que oscilarán entre los 60.000 y los 150.000 euros según la gravedad del caso.
La Generalitat Valenciana fue considerada responsable civil subsidiaria.
El asunto se descubrió en 1998 por la aparición de varios casos de hepatitis C en una misma empresa en los que se observó un nexo en común, que finalmente llevó a Maeso, cuyo genotipo de la hepatitis C es minoritario o infrecuente en España, y al descubrimiento de otros afectados, según la sentencia.


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