Duch, el ex comandante de la tristemente célebre prisión S-21, se mostró arrepentido en la víspera de su juicio por los 'campos de la muerte', iniciado para procesar 'a quienes sean más responsables' de reinado de terror que se extendió de 1975 a 1979, uno de los capítulos más oscuros del siglo XX.
'Él dijo a las víctimas: 'les pido su perdón, les pido su perdón'', dijo a Reuters Televisión su abogado, el francés Francois Roux, después de visitar a su cliente durante dos horas en un centro de detención cercano al tribunal construido especialmente a las afueras de la capital camboyana.
Se espera que un puñado de supervivientes de la prisión S-21 asista a la audiencia del martes, que será en gran parte de procedimientos previos, con el inicio del juicio principal fijado para marzo y un veredicto previsto para septiembre.
La audiencia marca un momento decisivo para este país asolado por la guerra, donde casi cada familia perdió a alguien durante la era de los Jemeres Rojos. El juicio también pone fin a una década de retrasos en el tribunal establecido por Camboya y la ONU debido a una disputa respecto a jurisdicción y fondos.
Sus partidarios esperan que el tribunal sirva como un modelo de profesionalismo para el errático y politizado poder judicial del país.
Los críticos dicen que la integridad del tribunal está amenazada por acusaciones de corrupción e interferencia política, especialmente en la cuestión de perseguir a otros supuestos miembros de los Jemeres Rojos.
Duch, conocido como Kaing Guek Eav, también se enfrenta a cargos por crímenes de guerra, tortura y homicidio mientras estaba a cargo de la prisión S-21, donde al menos 14.000 'enemigos de la revolución' fueron encarcelados y posteriormente asesinados.
El hombre de 66 años es uno de los cinco ancianos personajes de alto rango acusados por su papel en la revolución 'del año cero' de Pol Pot para lograr una utopía agraria.
Se espera que Duch sea un testigo clave en los futuros juicios del 'Hermano Número Dos' Nuon Chea, el ex presidente del régimen Khieu Samphan y Ieng Sary, su ministro de Relaciones Exteriores, y su esposa.
Los otros cuatro han negado conocimiento de las atrocidades cometidas por los Jemeres Rojos durante su Gobierno, que comenzaron con la expulsión de todos los habitantes de las ciudades, que salieron sólo con lo que pudieran cargar.
De ser hallados culpables, los cinco podrían ser condenados a cadena perpetua.


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