No, no es tan fácil; no es "quiero adoptar a un niño chino" y al rato está entre los brazos. Las adopciones nacionales e internacionales causan verdaderos quebraderos de cabeza a los padres. Tantos, que el desaliento está haciendo que caigan las solicitudes en Vizcaya.
El año pasado, Vizcaya registró 186 peticiones de adopción. Son un 18,8% menos que en 2007, cuando llegaron a las 229. Las solicitudes para acogimientos internacionales bajaron de 186 a 164 en el citado periodo. Las nacionales cayeron de las 43 en 2007 a las 22 en 2008.
El desánimo cunde entre los solicitantes. Cuando una pareja llega a la Diputación para informarse, les dicen que adoptar a un niño en el extranjero puede llevar hasta cinco años de espera. Les advierten de que el papeleo puede ser extenuante y de que cuando llegue el crío ya no será un bebé; que de hecho, puede ser un chaval con graves trastornos físicos y psicológicos. Es ahí cuando muchas parejas "se echan atrás", señala Juan Mari Aburto, diputado de Acción Social.
Muchas parejas se echan atrás al conocer la dificultad del proceso
Además, China ha endurecido sus requisitos. Ahora rechaza a los solteros y exige parejas casadas desde hace al menos dos años. Este país también condiciona la adopción a que los cónyuges tengan estudios de FP superior o Universidad, y a que cada miembro cobre más de 10.000 dólares anuales.
Todas estas cortapisas han hecho que Rusia haya desbancado a China en 2008 como principal país emisor de niños en adopción en Vizcaya. El año pasado, los principales países en adopciones internacionales fueron, por este orden, Rusia, China, Ucrania y Kazajstan.
Entre todo este desaliento, hay un aspecto que ha mejorado la perspectiva de adoptar a un niño. Todos los aspirantes a acoger a un crío deben obtener un certificado de idoneidad, expedido por la Diputación de Vizcaya.
Éste garantiza que los candidatos son solventes, gozan de salud física y psíquica, son capaces de criar a un niño como es debido, etc. Pues bien, el tiempo de espera para obtener dicho certificado ha bajado de seis meses a cuatro, según informa la Diputación.
Enrique Eguskitza Padre de 2 niñas adoptivas. 50 años. bilbaíno.
"...Pero siempre vale la pena"
"Esperamos 3 años para adoptar a un niño nacional, y nada. Entonces fuimos a Nicaragua, y en 2 años lo logramos. Recuerdo la carita de mi niña mayor al llegar, tan recelosa... Es duro. Siempre tienen una mochila de abandono y dolor que debes ordenar. Pero te inundas de amor. Siempre digo a los aspirantes que merece la pena".
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