Si ayer fue Michelle Pfeiffer la aclamada por su participación en Cheri, de Stephen Frears, este miércoles el centro de todos los flashes fue Demi Moore, protagonista de Happy Tears, del realizador Mitchell Lichtenstein.
Entre las dos se llevan cuatro años de diferencia (Pfeiffer tiene 50 años, Moore 46), pero están aprovechando la madurez para volver a estar en boca de todos.
El regreso del hijo pródigo
José Padilha , gran vencedor de la pasada edición del Festival por Tropa de Elite, se ha dejado ver por las inmediaciones del Berlinale Palast. El realizador carioca presenta en la sección Panorama un documental acerca del hambre, bajo el título de Garapa.
Éste se centra en la vida de tres familias brasileñas aquejadas por el hambre, dos de ellas viven en ciudades y la tercera en el campo. "He querido centrarlo en casos concretos porque para hacer una visión fría y metódica a hay demasiados libros y artículos que hablan del hambre en el mundo", ha explicado el brasileño al hablar del rodaje.
La jornada la abrió Katalin Varga, una coproducción húngara, rumana y británica dirigida por Peter Strickland y en la que se asiste a la venganza personal del personaje que da nombre a la cinta.
He intentado que ella haya pasado de buena a mala, y las víctimas, el camino inverso
Katalin Varga hará las delicias de los amantes del cine pausado y contemplativo, de evolución de personajes lenta pero firme. Pero proyectar una cinta de este calado a las nueve de la mañana a estas alturas de festival ha provocado la reacción esperada: numerosas deserciones en la sala.













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