Las autoridades australianas advirtieron este lunes a la población de que lo peor de los incendios no ha acabado, cuando hay más de 200 personas muertas, 750 casas destruidas y 340.000 hectáreas de terrenos arrasadas por el fuego en los estados sureños de Victoria y Nueva Gales del Sur.
Los cuerpos de seguridad temen que el número de víctimas mortales, por ahora todas ellas en Victoria, siga aumentando, pues hay varias decenas de personas dadas por desaparecidas y porque todavía hay focos fuera de control.
Los bomberos ha encontrado cadáveres en 21 localidades, algunas de las cuales han quedado devastadas, como Kinglake, con 33 muertos, y Marysville, con 12. Los forenses van a tener que utilizar las dentaduras de las víctimas para poder identificarlas.
El Hospital Alfred de Melbourne, la capital de Victoria, ha atendido hasta el momento a 20 personas con quemaduras graves y diez quedaron internadas en la unidad de cuidados intensivos.
Veintiocho fuegos siguen activos en Victoria entrada la tercera noche, pero preocupan especialmente a los bomberos tres frentes que amenazan varias zonas habitadas, el de Churchill (sureste), el de Beechworth (noreste) y el de Taggerty (noreste).
3.000 bomberos
El departamento de Defensa australiano ha enviado un equipo especial de 200 miembros de los ejércitos de Tierra, Mar y Aire para participar en las tareas de contención, en las que participan 3.000 bomberos y miles de voluntarios.
En Nueva Gales del Sur, un hombre de 31 años y un joven de 15 han sido acusados de haber encendido dos fuegos.

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