Veterano de Irak, Ian Boynton, no soportaba el dolor de dientes que sufría y como no podía pagar a un dentislta decidió tomar cartas en el asunto.
A sus 42 años, no había visitado el dentista desde que dejó el ejército en 2003. "Intenté que me atendieran 30 dentistas, pero ninguno recibía pacientes de la seguridad social", explica al diario Boynton.
Molares, incisivos y colmillos
El dolor de dientes comenzó en 2006. "Empezó con los dientes más frotntales y hubo un momento en que me retorcía de dolor".
Sorprendentemente, no duele tanto como se pudiera pensar
En los últimos dos años, Bynton se ha quitado trece dientes, ingluidos algunos molares, incisivos y colmillos. Ahora, sólo le quedan dos piezas en la mandíbula superior.
Más vale tarde que nunca
Retirado del ejército por un accidente y sin empleo reconoce que es una situación "horrible" no poder pagarse un dentista cuando se tiene tan mal la boca.
Es ahora, después de haberse arrancado la dentadura cuando finalmente ha encontrado a un dentista dispuesto a arreglarle la dentadura. No le vendrá mal, porque tiene serias dificultades para comer y como él mismo afirma, "pude quitarme los dientes, pero no puedo ponerme los de repuesto yo solo".

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