ROMA (Reuters) - El líder del mayor sindicato de Italia advirtió que las disputas laborales por el uso de trabajadores extranjeros, como las protestas en Reino Unido, podrían propagarse e incluso volverse racistas.
Guglielmo Epifani, de la Confederación General de Trabajadores Italianos (CGIL, por sus siglas en italiano) cree que hay un riesgo de un reacción violenta en Italia contra los extranjeros que trabajan en gran número en la construcción, labores agrícolas estacionales y cuidado de mayores o enfermos.
Asimismo, exhortó al Gobierno de Italia a gastar mucho más de los 5.000 millones de euros actualmente propuestos para reanimar la economía.
Epifani dijo que los trabajadores y los Gobiernos podrían verse tentados a responder a la recesión con 'proteccionismo y nacionalismo' para defender sus trabajos, lo que podría obstaculizar el crecimiento y promover el desempleo.
'Lo entiendo (la huelga británica), pero creo que debemos ser cautelosos, porque el desempleo es utilizado contra los trabajadores de otros países - no importa si son italianos o no -, éste es un tema muy delicado', declaró a Reuters.
'Eso supondría que los italianos solo podrían trabajar en Italia, los ingleses en Inglaterra y los franceses en Francia', dijo el líder sindical de izquierda en una entrevista concedida el miércoles en la noche.
Con el número de parados en Reino Unido en cerca de dos millones, la disputa sobre el empleo de trabajadores italianos y portugueses en una refinería ha despertado un debate sobre las leyes de movilidad laboral en la Unión Europea.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que podrían desaparecer hasta 51 millones de empleos en el mundo para finales de 2009 y, en Italia, el principal grupo de presión estima que podrían desaparecer 600.000 empleos.
'No hay problemas mientras haya trabajo para todos, pero una vez que desaparezcan los empleos comienzan los conflictos entre los italianos y los trabajadores inmigrantes y entre la primera y la segunda generación de inmigrantes', dijo Epifani.
La CGIL, que ante la ausencia de una fuerte oposición al primer ministro Silvio Berlusconi parece estar liderando el centroizquierda, tiene 5,5 millones de afiliados, siendo más de la mitad jubilados.

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