Me utilizaron para entrar en contacto con esos clientes a los que yo les hacía de proveedor y entonces me dejaron de lado
Según ha explicado el empresario, Óscar Silva, de 32 años de edad y nacionalidad chilena, su objetivo es continuar con la huelga de hambre que inicio el martes de forma indefinida hasta que se solucione su caso. Silva, que ha presentado una denuncia judicial sobre su caso, asegura que el grupo catalán Miquel Alimentació le debe 43 millones de euros por el incumplimiento de un contrato que firmaron conjuntamente en 2006 para la provisión de alimentos a cruceros y, además, le ha usurpado el negocio.
La empresa denunciada, por su parte, ha negado a través de un comunicado los hechos, añadiendo en el mismo que las relaciones comerciales con Supplier Marítimo se extinguieron de mutuo acuerdo en 2007. En el escrito Miquel Alimentació Grup asegura haber "encargado al bufete Roca Junyent la defensa letrada en el procedimiento judicial, así como también el estudio y análisis de la posibilidad de iniciar una acción judicial, civil o penal" contra Silva, "por la evidente temeridad y mala fe en la presentación de la demanda".
"Me utilizaron para entrar en contacto con esos clientes a los que yo les hacía de proveedor y entonces me dejaron de lado. Por eso les reclamo los 43 millones que me corresponden por las ventas que realizaron durante 2008", ha asegurado Silva, que calcula que la deuda podría ser mucho mayor, ya que multiplica la facturación del año pasado por los diez años de duración del contrato.
Quiebra
El empresario considera que el grupo catalán realizó esta operación para usurparle el negocio de forma premeditada, ya que además de incumplir el contrato le han plagiado parcialmente el nombre de su empresa, Supplier Marítimo, y también le han copiado la información que aparecía en su página web.
Silva asegura que el juzgado de instrucción de Lleida ya ha admitido a trámite su demanda, así como todas las pruebas del caso y confía en que los jueces le darán la razón. Hasta entonces, y con el fin de denunciar la difícil situación en la que se encuentra, Silva mantendrá la huelga de hambre, ya que según asegura su empresa se ha ido a la quiebra por culpa de los 43 millones que no ha cobrado.
El empresario, sin embargo, cambiará el escenario de su protesta en los próximos días, ya que durante esta semana estará a las puertas de los juzgados de Lleida y a partir de lunes 16 su intención es continuar la huelga de hambre en la terminal de cruceros del puerto de Barcelona, desde el cual operaba su empresa.
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