Estas gaditanas empezaron «jugando con un haiku que llevaba varios años dormido en un cajón» antes de comenzar a explotar todas las posibilidades del spoken word, deconstruyendo poemas y poniéndoles música.
«El hecho de trabajar el concepto de poema musicalizado y no el de canción te permite más libertad a la hora de dar forma a cada pieza», explican.
En directo, la imagen tiene tanta importancia como la música, y las piezas se acompañan de visuales, «parte de los cuales son creaciones propias en las que procuramos desarrollar una poética cargada de juegos simbólicos».
Mientras terminan de cerrar varias fechas en Madrid, están preparando bandas sonoras para cortometrajes.


El Gobierno estudia inyectar en Bankia menos de 19.000 millones
38 mujeres denuncian haber sido víctimas del falso chamán
Repsol, de momento sin compensación por YPF
El Supremo rechaza suspender los permisos de Repsol en Canarias
El PP desbloquea los contratos a científicos y sube la tasa de reposición al 10%
Jiménez renueva con el Zaragoza por tres temporadas
Hopper, el pintor de la soledad moderna




¡Sé el primero en hacerlo!