El realizador, premiado por su documental 'Bucarest, la memoria perdida', había dejado la estatuilla en el guardarropa de un céntrico local madrileño al que acudió con algunos de los premiados en la vigésimo tercera edición de los premios. Cuando fue a recogerlo, el galardón había desaparecido, según contó la presidenta.
'Si alguien tiene algún amigo que, de pronto, dice, de la mañana a la noche, sin haber hecho nunca un documental, que tiene en su casa un Goya al mejor documental, por favor que le haga entrar en razón porque es irremplazable', dijo González-Sinde en declaraciones recogidas por la Cadena Ser.
'El pobre Albert tiene un disgusto del diez', añadió.
Albert Solé, hijo del político Jordi Solé Turá, reconstruye en su documental su historia familiar, marcada por un doble exilio: el que llevó a su familia a la capital rumana por su militancia antifranquista y el que sufre hoy día su padre a causa del Alzheimer.


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