Es decir, uno de cada dos días el número de pacientes fue superior a la capacidad de la sala (habilitada para 26 camas). Así lo recoge un informe preparado por el sindicato Satse con los datos aportados por los trabajadores de urgencias durante los días de mayor saturación de los últimos 14 meses.
Marzo, mayo, septiembre y octubre fueron los meses con mayor nivel se asistencia registrado, hasta un máximo de 66 enfermos atendidos en la sala de observación de forma simultánea (el 10 de mayo de 2004). Varias camas instaladas donde sólo cabe una, camillas aparcadas en los pasillos y pacientes ubicados en los boxes a la espera de ingreso son las consecuencias directas de la saturación.
De los 192 días en los que se superó la capacidad de urgencias, en 62 ocasiones se colocaron entre 41 y 45 camas y en más de 20 días el número de enfermos duplicó a la capacidad de la sala de observación. Pendientes de ingreso La afluencia de pacientes y la falta de camas son las principales razones que explican la saturación del servicio de urgencias. Buena parte de los pacientes atendidos en la sala de observación durante los días de mayor saturación son enfermos que ya tienen un diagnóstico y que deberían ser ingresados en planta.
Sin embargo, tienen que permanecer varias horas en urgencias (a veces incluso días) porque no hay camas libres. A la carga de trabajo que supone atender al exceso de enfermos se une el hecho de que la gran mayoría tienen más de 70 años, según aseguran los responsables de Satse. Aproximadamente, dos de cada diez mayores ingresados no pueden valerse por ellos mismos.




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