Las relaciones entre Antonio Morales (alias Junior) y sus hijos mayores, que se habían complicado en los últimos meses -más aún después de que el viudo de Rocío Durcal publicara un libro autobiográfico en el que revelaba ciertos aspectos de su vida personal-, pasan por un momento crítico.
Al parecer, los tres hijos del ex cantante y éste acordaron no repartir los bienes de Rocío Durcal hasta transcurrido un año de su muerte, es decir, hasta 2007.
Pasado este periodo, la familia no logró llegar a un acuerdo sobre la distribución, principalmente porque Carmen y Antonio descubrieron después que su madre poseía ciertas propiedades que no figuraban en el testamento. Estas pertenencias ascenderían a unos cuatro millones de euros.
El hallazgo les empujó a pedir a su padre, primero mediante diálogo, una reconsideración del reparto inicial. Según las mismas fuentes, Junior consideró que esos bienes le pertenecían y no accedió a que se incluyeran en el testamento general.
Esto es lo que habría provocado que sus primogénitos hayan iniciado acciones legales.
Aunque la demanda ha sido interpuesta por los dos hermanos mayores, Shaila, la benjamina, les apoyaría aunque no de una forma "oficial".

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