El centro de la capital siempre ha sido el paraíso de los ladrones. Los edificios antiguos, fáciles de asaltar y con vecinos mayores, juegan a su favor.
Pero les ha surgido un problema: la Policía está ahora más atenta a sus fechorías. Los robos en pisos de la capital crecieron un 2% en 2008, según datos de la Jefatura facilitados por fuentes policiales. "Lo habitual era crecer en porcentajes de dos cifras", añaden.
Pero esto no significa que los ladrones hayan dejado de robar. Simplemente, "se han ido a zonas menos habituadas a los robos y con menor presión", según dichas fuentes.
En 2008, según la Jefatura, los asaltos a casas crecieron un 40% en las localidades con comisarías de Policía Nacional (Alcorcón, Móstoles, Leganés, Fuenlabrada, Parla, Getafe y Aranjuez, en el sur; Alcalá, Torrejón y Coslada, en el Corredor; y Alcobendas y Pozuelo, en el norte). "De ellos, son los municipios del sur los que tienen las mayores complicaciones".
Hace dos semanas detuvieron a unos ladrones tras asaltar 20 casas en Leganés, Móstoles y Fuenlabrada. "Los delincuentes saben que la capital está más vigilada tras la ola de robos en años anteriores y se van a zonas con la guardia más baja", explica el secretario del sindicato policial SUP, Felipe Brihuegas.
A la falta de policías se suma la crisis. "Siempre que hay dificultades crecen los delitos; mucha gente se ve abocada a robar", apunta Brihuegas. Estos nuevos cacos no son profesionales, no pertenecen a bandas organizadas y actúan de forma impulsiva, sin planear sus asaltos. "Han aparecido ladrones chapuza que no tienen costumbre de entrar en casas", dice el agente.
El año pasado se registraron 860 asaltos a casas de toda la región. Eso sí, al menos en la sierra este año han disminuido considerablemente, según fuentes de la Guardia Civil, tras "la oleada de robos en chalés del año anterior", dicen.
El resbalón y el taladro
Los ladrones de poca monta actúan en pareja: uno vigila mientras otro se lleva el botín. Buscan dinero, joyas y aparatos pequeños como cámaras y portátiles que venden rápidamente. Aunque no van armados y huyen cuando se les descubre, la Policía recomienda no enfrentarse a ellos.
Sus modus operandi preferidos son el resbalón (meter un plástico para mover la cerradura) y el descolgamiento (entrar por la ventana desde la azotea).
Otros métodos más profesionales son la palanqueta (hacer palanca con un palo) y el taladro (agujerear la cerradura hasta romperla). Cerrar con llave y bajar las persianas son "rutinas eficaces para que no entren en casa".

El Gobierno estudia inyectar en Bankia menos de 19.000 millones
38 mujeres denuncian haber sido víctimas del falso chamán
Repsol, de momento sin compensación por YPF
El Supremo rechaza suspender los permisos de Repsol en Canarias
Jiménez renueva con el Zaragoza por tres temporadas
El PP desbloquea los contratos a científicos y sube la tasa de reposición al 10%
Hopper, el pintor de la soledad moderna




¡Sé el primero en hacerlo!