Menos de un día es cuanto le resta a Barack Obama para convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos. Pero Obama, lejos de la expectación que ha levantado su toma de posesión, no ha dudado en aprovechar la jornada festiva de recuerdo a Martin Luther King para llevar a cabo un día de actividades solidarias.
Y es que el ahora presidente electo ha cogido el rodillo y ha ayudado a pintar las paredes del Sasha Bruce House, un albergue para jóvenes sin hogar en Washington.
Obama ha estado acompañado por Martin Luther King III, el hijo mayor del máximo icono de la lucha por los derechos civiles en EE UU.
No es la primera vez que Obama se remanga para este tipo de trabajo, ya lo hizo cuando era un trabajador comunitario en Chicago.

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