¿Cambiarías una falda que ya no te vale por una novela? ¿Darías clases de catalán o castellano para inmigrantes a cambio de aprender inglés? En plena crisis, la economía de trueque, que permite consumir sin gastar, se está intensificando en Barcelona.
"Ha crecido esta demanda. Es una buena alternativa ante la crisis, para parados o familias con pocos recursos. Hay gente que consigue toda su ropa en estos mercadillos", afirma Latorre. Esta red de intercambio, que también funciona a través de internet, es una de las más de 20 que funcionan en la ciudad.
El pionero, el de Rosa de Foc
La pionera es Xaingra, la Xarxa d'Intercanvi de Gràcia de l'Ateneu Rosa de Foc, que organiza un mercado trimestral en la plaza de la Virreina desde hace seis años. "El último lo montamos el 21 de diciembre. Hubo mucha más gente y creemos que está relacionado con la crisis", dice Francesc Rota, un miembro.
Además de en Sant Antoni y Gràcia, hay mercados de intercambio en El Clot, Sant Martí, Sants, Sagrada Família y Les Corts.
Otra de las redes más activas es la de Nou Barris, que desde hace 15 años organiza intercambios de conocimientos. Los participantes, que se comunican a través de una web, pueden impartir o recibir clases de dibujo, pintura al óleo, idiomas, informática o gimnasia. Una forma de compartir que también funciona en las redes de Les Corts, El Clot-Camp d l'Arpa y la propia Xaingra.




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