La cárcel de Picassent, envuelta en la polémica tras conocerse la semana pasada que acogió un espectáculo erótico el 2 de enero, sigue siendo la más saturada y conflictiva de España, pese a que han derivado a cerca de 300 reclusos a la nueva prisión de Albocàsser (Castellón).
De hecho, la cárcel de Picassent es considerada la que más navajas y droga alberga por parte de los presos. El nuevo director de la prisión, Ramón Cánovas, prometió que para paliar la "sobreocupación" de Picassent iba a trasladar a 500 presos a la cárcel de Albocàsser. Pero, de momento, la solución no está siendo tan fácil.
Los sindicatos recalcan que también hay nuevos ingresos de delincuentes, que mantienen la población en unos 2.500, casi el doble de la capacidad. Además, muchos presos se niegan a ir a Castellón. De hecho, el pasado 10 de noviembre un preso golpeó a un funcionario con una pesa de 10 kilos. Según Acaip, los internos "ven normal", ante cualquier contratiempo o inconveniente, "agredir, de forma salvaje y brutal".
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