"Agradecemos la ayuda, pero es innecesaria", ha dicho el presidente Bush. Los hechos contradicen sus palabras.
Miles de personas podrían haber muerto tras el paso del huracán. Nueva Orleans se halla anegada por el agua en un 80%. Explosiones, tiroteos y pillaje imperan en la ciudad.

Tanto es así, que el alcalde ha criticado duramente a Bush: "Lo siento, pero estoy muy enfadado", declaró el primer edil en una entrevista con la emisora de radio WWL, horas antes de que Bush sobrevuele hoy la zona devastada.
Según Nagin, los responsables del Gobierno "no tienen ni una pista de lo que está pasando aquí".
El alcalde, que aseguró estar en contacto con las máximas autoridades de Washington, incluido el presidente, se declaró frustrado por la incapacidad de contar con los recursos necesarios para controlar la situación en la ciudad, que está inundada y en la que miles de personas siguen necesitando alimentos y agua potable.
Las promesas de los responsables de Washington no se han cumplido, según Nagin, quien pidió a las autoridades federales que dejen de hacer comparecencias ante la prensa hasta que la ayuda llegue a la ciudad. "Sigo oyendo que llegan, que están llegando", pero "¿dónde está la carne?, ¿por qué no hay carne en esta ciudad" para alimentar a los damnificados?, indicó.
"¿Me quieren decir que en un lugar donde probablemente hay miles de personas muertas, y otros miles que se están muriendo cada día, no pueden encontrar la forma de autorizar los medios que necesitamos? !Vamos!", prosiguió.
Poco después de que el alcalde difundiera este mensaje de rabia y enfado, el presidente Bush le daba algo de razón al afirmar que los resultados en los esfuerzos por auxiliar a las víctimas "no son aceptables".
"Quiero asegurar a la ciudadanía que hay mucha ayuda en camino", indicó el gobernante, quien agregó que se han enviado otros 600 soldados de policía militar para controlar la situación.
Bush hizo mención a las circunstancias en el Centro de Convenciones en Nueva Orleans, donde, al igual que en el estadio "Superdome", decenas de miles de personas se refugiaron durante el huracán, el lunes, y ahora permanecen sin agua potable ni alimentos y sin asistencia médica.
"Usaremos todos los recursos necesarios", dijo Bush antes de partir hacia la zona devastada. "Es impresionante el esfuerzo que ya realiza la gente que está en el terreno, pero los resultados no son aceptables", afirmó el presidente estadounidense.
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