Los accesos sur a la ciudad de Barcelona han estrenado durante la mañana de este jueves el nuevo sistema de velocidad variable con algunas retenciones y en medio de las quejas de algunos conductores.
Los usuarios de la autovía de Castelldefels (C-31) y los de la autopista del Garraf (C-32) se han visto obligados, desde las 6.45 horas, a adaptar la velocidad de sus vehículos entre los 80 y los 40 por hora en función de diversos factores como los accidentes, la congestión y el clima.
La entrada en funcionamiento de esta medida de tráfico, que ha nacido rodeada de una controvertida polémica política, se ha desarrollado con retenciones a primera hora de la mañana en la C-32, a l'alçada de Sant Boi de Llobregat.

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