Un hombre de Reino Unido ha sido detenido por la unidad de investigación criminal de la ELSPA (la asociación británica de editores de software para ocio y entretenimiento) acusado de copiar y vender miles de videojuegos de la consola Xbox 360.
Las autoridades llevaron a cabo una operación encubierta en la que confiscaron cuatro ordenadores con grabadoras, tres consolas Xbox 360, dos Wiis y más de mil juegos piratas (unos 700 de Xbox 360, 300 de Wii y unos 100 de PlayStation 2.
El hombre reconoció que llevaba dos años copiando y vendiendo juegos a través de una página web.
Michael Rawlinson, de la ELSPA, comentó que "actividades ilegales como ésta perjudican la salud de la industria y ponen en peligro a los jugadores por la falta de un control de calidad. Más allá de esto, la piratería también puede provocar la pérdida de unos ingresos vitales y por tanto despidos por todo Reino Unido".
La lucha contra la piratería es cada vez más intensa y ya no sólo las asociaciones de fabricantes toman partida en el asunto, también las propias compañías de videojuegos actúan. Ese es el caso, por ejemplo, de Activision, que ya ha llevado a cabo varias acciones para impedir que se copien sus juegos.


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