Una pasión que comenzó hace ya 13 años. «Yo siempre he pintado cuadros, dibujos... de todo. Me encanta la pintura. Es algo que llevas dentro y te sale». Al principio tenía que echar mano de su familia y amigos para practicar. «Lo hacía con la poca gente que quería y se dejaba».
Se lo encargan para fiestas, despedidas de soltero, discotecas, sesiones fotográficas... las opciones son variadas y lo demandan hombres y mujeres por igual. «Por ejemplo, trabajé mucho para el día del orgullo gay. Y también me piden de forma habitual pintura en las barrigas de las embarazadas».
Esther pinta todo tipo de cosas, desde flores hasta llamas quemando un cuerpo. «Lo que más me gusta es pintar cuerpos deformados». Para ello necesita pintura especial, pinceles, sprays, plantillas, y mucha paciencia.
«En pintar un cuerpo entero puedo tardar unas ocho horas. Pero normalmente piden sólo torax y brazos», explica Esther. Un adorno que puede durar sobre la piel un día entero y que cuesta entre 60 euros (una parte del cuerpo) y 300, si es todo.
Hace sus dibujos en la peluquería donde trabaja, Etnia, y también realiza tatuajes. Vamos, toda una artista de los pies a la cabeza.
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