Aquellas personas a las que sus regalos navideños les parezcan lamentables tienen una historia que puede servirles de consuelo: al preso estadounidense Lempira Norman sus compañeros de presidio le entregaron como presente un tatuaje de un pene que él no había pedido, informa el diario Daytona Beach.
Según explicó Norman a los responsables del penal, sus compañeros de celda, Justine Harris y Ryan Collina, le habían estado molestando durante todo el día porque querían que se uniera a un club del que ellos formaban parte.
Ante las negativa de Norman, ambos presos regresaron a la celda y obligaron a Norman a tumbarse en el suelo, donde le inmovilizaron con una manta y comenzaron a propinarle una paliza.
A continuación, los hombres le amenazaron con golpearle de forma más violenta si no les daba permiso para hacerle dos tatuajes de la letra ‘B', en mayúsculas y minúsculas, según recoge el informe de los agentes.
Sin embargo, mientras Collina sujetaba a Norman, Harris le tatuó el dibujo de un pene en su hombro derecho con un rudimentario kit de tatuajes.
Cuando Norman denunció los hechos los agentes requisaron las herramientas empleadas, y Harris y Collina pasaron a ser investigados por un delito de agresión.

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