Varios cientos de jóvenes -en algunos momentos han llegado a ser 5.000- permanecen en una fiesta que comenzó la pasada Nochevieja en la antigua fábrica de cemento de Buñol (Valencia) y que, al parecer, ha sido convocada a través de mensajes de telefonía móvil e internet.
Según han confirmado fuentes municipales, el lugar de la fiesta está alejado del casco urbano por lo que los vecinos sólo escuchan de lejos la música y, por ello, la vida del pueblo "está discurriendo con toda normalidad".
En el lugar de la macrofiesta o "rave", que es una propiedad privada, permanecen esta tarde varias patrullas de la Guardia Civil cuyos agentes, según un testigo presencial, están impidiendo que las personas que salen de la vieja fábrica para comprar aprovisionamientos regresen a la misma.
Las fuentes municipales han señalado que fue este jueves cuando el Ayuntamiento tuvo conocimiento de ello y que el hecho de que el lugar donde se estaba realizando la concentración de jóvenes sea una propiedad privada hizo que se diera aviso a la Guardia Civil del cuartel de Buñol.
Asimismo, han subrayado que agentes de la Policía Local están también próximos a la vieja cementera "para asegurar en todo momento que la vida en el pueblo no se vea alterada, como así está ocurriendo".
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