El último turista que viajó al espacio fue Richard Garriott, director adjunto de SA, que tuvo que desembolsar unos 30 millones de dólares por una estancia de doce días, en octubre pasado, en la plataforma orbital.
Después del Año Nuevo comenzará su entrenamiento el multimillonario norteamericano Charles Simonyi, que ambiciona pasar a la historia como el primer astronauta no profesional en viajar dos veces a la estación.
Simonyi, de 60 años, podría ser el último participante no profesional en un vuelo espacial.
Recientemente, el director de la agencia espacial rusa Roscosmos, Anatoli Permínov, informó de que en los próximos años Rusia suspenderá el envío de turistas espaciales, ya que todas las plazas de las naves Soyuz ya están designadas a astronautas profesionales de los países socios del programa de la EEI.
Eso sí, matizó, "todas las personas con las que ya hemos firmado un contrato volarán a la estación".
Rusia recurrió al turismo espacial a principios de esta década debido a la grave crisis de financiación que afectó a su programa especial tras la caída de la Unión Soviética, la primera potencia en enviar un hombre al espacio exterior en 1961.
El primero de todos fue el estadounidense Dennis Tito, empresario financiero y antiguo científico de la NASA, que viajó a la plataforma en mayo de 2001.

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