Los hechos se remontan a 2006, cuando una de las demandantes, Vanesa, solicitó la adopción de una niña nacida por inseminación artificial de su cónyuge, Susana.
El juez Ferrín Calamita inició entonces una serie de providencias, 'inventando trámites inexistentes o innecesarios', que retrasaron la adopción de la niña, según la sentencia.
Durante el juicio, el juez, que consideraba la adopción perjudicial para la menor, expresó sus profundas convicciones religiosas y habló de 'cristianofobia'.
Entre otras actuaciones, tras solicitar un informe psicológico para constatar la idoneidad de la adopción - que resultó favorable para las demandantes - 'sepultó el expediente durante más de seis meses en su mesa de despacho'.
'La voluntad homófoba, discriminatoria por razón de la orientación sexual, no puede ser más meridiana', dijo la sentencia sobre los procedimientos llevados a cabo por el juez.
La sentencia, que le considera autor de un delito de 'retardo malicioso en la administración de justicia con la agravante de desprecio de la orientación sexual' le obliga a pagar 6.000 euros responsabilidad civil para indemnizar por 'el tiempo perdido y las zozobras y sinsabores que la actitud renuente del juez pudo causar en la víctima y su cónyuge'.

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