Las bajas temperaturas y las fuertes lluvias que durante los meses de noviembre y diciembre ha soportado Madrid, junto al tradicional efecto de falta de insolación del Fondo Sur, han provocado una falta de enraizamiento cuya consecuencia visible es que el césped se levanta más de lo que es habitual.
Estas condiciones del suelo del Bernabéu son un factor de riego para los jugadores, que podrían lesionarse con más facilidad.
El nuevo césped proviene de Portugal y el objetivo es que para el partido contra el Villarreal, el próximo 4 de enero, "esté en muy buen estado para la práctica deportiva", según afirmó Julio González, director de infraestructuras del Real Madrid.


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