Internet permite a sus usuarios realizar la mayoría de operaciones bancarias y bursátiles de forma eficaz, cómoda y económica, pero es necesario mantener una serie de precauciones, como aseguran desde la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Cuando se opera en Bolsa a través de Internet conviene tomar una serie de precauciones y tener en cuenta que parte o toda la información accesible a través de la red puede estar anticuada, o ser poco fiable. Una cuestión fundamental es verificar la fecha de la última actualización de la web, un dato que permite valorar la credibilidad de la entidad. Aunque la web proporcione la posibilidad de realizar pagos o contratar productos o servicios online, es importante reflexionar antes de tomar una decisión de inversión.
Decisiones impulsivas y poco meditadas
La perspectiva de la inmediatez puede llevar a la adopción de decisiones impulsivas y poco meditadas por parte de los inversores, con consecuencias no deseadas. Es esencial evaluar el producto que se desea contratar y, si es un valor negociado, tener en cuenta la liquidez y transparencia que ofrece, así como sus posibilidades de seguimiento.
Si se utiliza un ordenador ajeno para consultar saldos o realizar operaciones a través de Internet, hay que tener en cuenta que las visitas realizadas dejan un rastro que otras personas podrían aprovechar para acceder a las inversiones o contraseñas. Por ello siempre hay que borrar la memoria "caché", que guarda los contenidos de las últimas páginas web visitadas.
Fraudes y ofertas engañosas
Por las propias características de Internet, este medio se convierte en un canal idóneo para la realización de actividades fraudulentas o ilegales. Por lo tanto, es importante saber distinguir los cebos que utilizan los delincuentes.
- Ofertas engañosas. stán destinadas a captar inversores a través de correos electrónicos masivos o de webs de apariencia sofisticada. Como estos medios también son empleados por las empresas legalmente establecidas como soporte de su actividad, puede resultar difícil para el usuario distinguir qué ofertas son legítimas y cuáles no.
- Manipulación del mercado. A través de Internet es sencillo hacer circular de manera rápida y anónima falsos rumores capaces de producir movimientos en los precios, o realizar una difusión interesada de información privilegiada. Es una técnica muy difundida en los foros bursátiles.
- Correos no deseados. Es posible que la lista de destinatarios se haya obtenido de forma ilícita, vulnerando las normas sobre protección de datos personales. Además, las direcciones de procedencia de los mensajes son con frecuencia falsas, y también el objeto y encabezamiento de los mismos son deliberadamente engañosos. Hay que tener en cuenta que Internet dispone de herramientas que facilitan el anonimato, por lo que el remitente puede esconderse tras las siglas o el nombre de una entidad conocida y solvente, para añadir credibilidad al mensaje.




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