Una víctima de maltrato, de nacionalidad rumana, se arrepintió este jueves en el juicio que se celebró contra su marido por intento de homicidio de haberle denunciado en enero de 2008 después de que la intentara acuchillar en presencia de su hijo en la casa en la que residían en el municipio de Coslada.
Por un momento malo, ahora está en juego el resto de nuestra vida
La Sección 27 de la Audiencia Provincial de Madrid juzgó esta mañana a Oprea M.G. por homicidio en grado de tentativa, lesiones en el ámbito familiar y amenazas proferidas a su esposa, con la que se casó hace 18 años. La fiscal solicitó que se le condene a diez años de prisión al considerar acreditado que el acusado intentó apuñalar a su esposa con un cuchillo de cocina de 25 cm, impidiéndoselo su propio hijo, de 15 años, y otra mujer que se encontraba en la vivienda.
En su declaración, el procesado se escudó en que no recordaba nada porque "iba borracho", si bien admitió que en una ocasión pegó una bofetada a su esposa cuando vivían en Rumania. La víctima se negó a declarar en la vista oral, explicando en los pasillos de la Audiencia que se sentía arrepentida por haberle denunciado. "Por un momento malo, ahora está en juego el resto de nuestra vida", se lamentó.
Pese a ello, la fiscal acordó a elevar a definitiva su petición de penal inicial, basándose en la manifestación de los agentes que acudieron al domicilio tras una llamada telefónica. "La mujer nos dijo que su marido la había amenazado con matarla a ella y a su hijo", expuso un policía local de Coslada, quien añadió que entonces le confesó que no era la primera vez que le pegaba.
Incidencia de arrepentimientos "muy alta"
Los hechos se produjeron el 6 de enero de 2008 cuando la víctima y su hijo se encontraban en la cocina de la vivienda preparando la comida. Con síntomas de embriaguez, Oprea M.G. llegó al domicilio y comenzó a discutir con la mujer a consecuencia de las dificultades económicas que afrontaban debido a que le habían echado del trabajo. En un momento determinado, sacó un cuchillo de la camisa y trató de clavárselo a la mujer, evitándolo su hijo al entrar rápidamente en la cocina alertado por los gritos.
Al finalizar la vista oral, la presidenta de la Sección 27, María Tardón, recalcó que los arrepentimientos en la vista oral entorpecen el dictamen de los magistrados, puesto que en estos casos el testimonio de la víctima sirve para emitir una sentencia condenatoria.
La vocal del Consejo Asesor del Observatorio Regional de la Violencia de Género recalcó que la incidencia de los arrepentimientos es "muy alta y frecuente" en los juicios de violencia machista. Por ello, explicó, el Observatorio está realizando un estudio sobre 400 sentencia relacionadas con esta materia para analizar este tipo de situaciones.


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