El robo de los datos bancarios de 21 millones de ciudadanos en Alemania ha desatado la alarma del estamento político y policial. Los datos incluyen nombres, fechas de nacimiento, números de cuentas bancarias y detalles sobre el patrimonio de esas personas y se ofertan en el mercado negro por unos doce millones de euros.
Tanto esa revista como los servicios de inteligencia del país han imputado los hechos a empleados de pequeños operadores telefónicos y centros de atención al cliente, generalmente mal pagados, a los que el propio cliente suministra este tipo de datos.
Este delito afecta a la empresa privada
El caso ahora detectado, en que se ofrecen en el mercado millones de datos personales, ha evidenciado que las lagunas que favorecen este tráfico no son un problema específico de las compañías telefónicas, sino un tipo de delito que afecta a la empresa privada.
Ambos escándalos han puesto en entredicho tanto la solidez de los dispositivos de seguridad de las compañías telefónicas como del sistema de protección de datos personales alemán, uno de los estamentos hasta ahora sacrosantos para los ciudadanos del país.


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