El fiscal pide 19 años de prisión para la madre de Alba, la niña maltratada en Montcada i Reixac (Barcelona), y su compañero sentimental, por intento de asesinato, violencia doméstica habitual y delito continuado contra la integridad física, en el juicio que se iniciará el próximo día 11.
En su escrito de conclusiones provisionales, el fiscal también pide que Ana María C. y Francisco Javier P. paguen una indemnización de millón y medio de euros por las secuelas causadas a la menor.
Pese a que el juez instructor procesó a la pareja por intento de homicidio, la fiscalía califica la agresión sufrida por Alba de intento de asesinato, al considerar que cuando fue apaleada, presuntamente por su padrastro, la menor no tenía posibilidad alguna de defenderse.
Descoordinación administrativa
El caso de Alba, que entonces tenía cinco años, puso en evidencia la descoordinación de las administraciones en la protección de los menores y provocó la firma de un protocolo de actuación entre distintas instituciones para mejorar la atención a la infancia.
La menor recibió una paliza en marzo del 2006 presuntamente de manos de Francisco Javier P., el compañero sentimental de su madre, y quedó en coma a consecuencia del maltrato, lo que le ha provocado incapacidad absoluta.
Según el fiscal, los dos procesados de mutuo acuerdo, o Francisco Javier P. con el conocimiento y aceptación de su compañera, maltrataron en varias ocasiones a la pequeña en su domicilio familiar ya antes de la paliza que la dejó en coma.
En al menos dos ocasiones, el acusado ató en una silla del comedor a la niña para obligarle a tragar sus propios vómitos y, además, le tapó la boca con un precinto por el que le introdujo agua mediante una jeringuilla, todo ello en presencia de su madre, que no hizo nada por defenderla de esas "vejaciones", prosigue el escrito.
Iban de fiesta
La noche en que ocurrió la última de las palizas, el procesado y su novia tenían previsto acudir con la niña a la fiesta mayor de Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona), pero Francisco Javier P. pidió a la madre que antes la dejara a solas con ella, a lo que ésta accedió "conociendo y aceptando" las elevadas posibilidades de que su hija fuera agredida.
La brutal agresión le provocó un traumatismo craneoencefálico que le causó el coma y una parada cardiorrespiratoria, lo que requirió que fuera intervenida de urgencia.
A consecuencia de ese maltrato, Alba arrastra numerosas secuelas, como necesidad de respiración asistida, parálisis de las cuerdas y tetraparesia, por lo que precisa ayuda para todas las actividades de su vida diaria, se desplaza en silla de ruedas y no ha recuperado la capacidad de hablar.
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