La nave se posó en una zona pantanosa en la selva noreste de Perú que amortiguó su caída y permitió que sobrevivieran 58 personas en el accidente del martes. Entre los fallecidos se cuentan dos estadounidenses, una colombiana y una española.
Un policía de Pucallpa informó que por fuertes lluvias se suspendió la búsqueda de tres cuerpos que falta recuperar en la zona del desastre, que tiene mucha vegetación y donde en partes profundas el agua llega hasta las rodillas.
Entre cientos de curiosos que deambulaban cerca de la siniestrada nave, algunos se llevaban restos de ella y otros buscaban parte de los 2,5 millones de soles, unos 628.000 euros, de un banco que transportaba el avión.
Unos 20 ataúdes estaban en el aeropuerto de Pucallpa, a la espera de que mejore el clima para su traslado a Lima, mientras en la morgue de la ciudad selvática reinaba el caos, debido a que el lugar no contaba con cámara frigorífica.
ENTRE EL MILAGRO Y EL HORROR
Un italiano habría muerto, según la policía. Pero la embajada de ese país no lo confirmó. El cónsul australiano en Lima informó que una ciudadana de su país estaba desaparecida.
El estadounidense Gabriel Vivas, de 41 años, dijo que aún no puede explicarse cómo salió vivo del desastre, marcado por historias de horror, milagros y heroísmo.
Vivas viajaba en la parte posterior del avión junto con su esposa, su hermano y sus tres nietas. Todos sobrevivieron.
'Cuando estábamos caminando vimos a un niño de un año tirado fuera del avión sobre el barro, golpeado y con el brazo roto. Regresé y lo cargue. Tenía que salvarlo', dijo Vivas.
El Boeing 737-200 de la aerolínea TANS debía llegar a la ciudad de Pucallpa, a 780 kilómetros al noreste de Lima.
'Los arbolitos pequeños sirvieron como colchoneta. Cuando cayó salimos por atrás', dijo a Reuters Carmen del Castillo, de 64 años, quien viajaba a la ciudad selvática para asistir al funeral de su hermano. Dijo que sólo sufrió algunos golpes.
'Cuando pegamos muy fuerte en el piso el avión comenzó a arrastrase y vi que todas las cosas comenzaron a volar. Vi que estaba entero y me saque el cinturón de seguridad y vi fuego en la parte delantera', dijo Johny Herrera, otro superviviente.
TANS informó en un comunicado que el accidente se habría producido por una tormenta de vientos desatada cuando la nave llegaba a Pucallpa y que la 'pericia' del piloto durante el aterrizaje de emergencia permitió que hubiera sobrevivientes. Pero según expertos la causa sería un error humano.
'Si el piloto hubiera sentido que perdía el control, a esa altura tenía margen suficiente para aplicar potencia, elevarse y eludir la zona', dijo el ex piloto Víctor Girao, a radio RPP.
El experto explicó que aparentemente el avión debió estar a unos 200 metros sobre el terreno, altura en la que ninguna tormenta atrae hacia abajo a un avión con motores tan poderosos.
El accidente levantó otra vez el tema de la crisis aerocomercial en Perú, tras el cierre de la mayor firma del país, Aero Continente, por deficiencias técnicas y de seguridad, así como por falta de financiamiento.
/Por Mariana Bazo y Marco Aquino/.*.


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