El empresario Antonio y su hijo Stefano Maiorana, de 48 y 23 años respectivamente, desaparecieron misteriosamente en 2007 cuando se encontraban en las obras de una sociedad inmobiliaria en la isla de las Féminas en Sicilia que construía chalés.
Los encontraron unos jóvenes
Sin embargo, las dudas emergieron a principios de 2008 cuando fue arrestado el capo mafioso Lo Piccolo y ninguno de los miembros del clan sabían del paradero de padre e hijo.
Según señala la prensa, los propios desaparecidos lograron hacer una buena fortuna mediante un fraude en la venta de las chalets en la isla de las Féminas, que pusieron a buen recaudo en el exterior.
Jamás se recibió una llamada, un correo electrónico, un rastro de de una tarjeta de crédito de un restaurante, de un hotel, hasta que el pasado 19 de mayo dos jóvenes calabreses les reconocieron en la discoteca Pachá de Barcelona y llamaron a la ex mujer del empresario.
"Su hijo está vivo, lo hemos conocido en una discoteca en Barcelona. Estaba con un grupo de españoles y él era el único italiano. Ha dicho que era romano pero hablaba con acento meridional", dijeron.
Un grupo de carabineros se trasladó de Palermo a Barcelona y logró testimonios de la presencia de padre e hijo en locales nocturnos siempre muy bien acompañados, aunque en ese momento se habían vuelto a volatilizar.


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