Un juez de Barcelona ha ordenado a un padre, de manera cautelar, el alejamiento de la escuela Tomàs Moro, donde estudia su hijo, después de haber agredido, supuestamente, a un inspector del Departament de Educació.
El hombre no podrá aproximarse a menos de 150 metros del centro, en el distrito de Nou Barris. Tampoco podrá mantener cualquier tipo de comunicación. El juez cree que así podrán evitarse «enfrentamientos abiertos».
Y, en Santa Coloma de Gramenet, después de que el Departament de Educació anunciara la apertura de unas mil nuevas plazas escolares para el próximo curso, 64 asociaciones de padres y madres, sindicatos y otras entidades de la ciudad criticaron ayer que las medidas son «totalmente insuficientes». Exigen, por lo tanto, a Educació que planifique las necesidades educativas de la ciudad.




La UE cree que el Gobierno pudo inflar el déficit
En España se descargan 1,4 millones de apps al día
Cuando ellas tienen el mando, ¿lo hacen mejor?
Un Franco congelado llega a ARCO 2012
El mexicano Jorge Volpi gana el Premio Planeta-Casa de América
Los candidatos invisibles de los Goya
El PP cada vez entiende "menos" a las agencias de rating
Rajoy, sobre los guiñoles: "El mayor desprecio es no hacer aprecio"



¡Sé el primero en hacerlo!