Guy Ritchie logró éxitos con Lock & stock y Snatch: cerdos y diamantes. Su combinación de lenguaje pop, maldad, bajos fondos y humor en la estela de Quentin Tarantino le ha granjeado muchos adeptos. De todo ello hay en Rocknrolla, y una gran actuación, la de Tom Wilkinson (que ya nos deslumbró en Michael Clayton), encarnando a un caduco don mafioso.
Lo que nos pide Ritchie es que veamos su película con buen ánimo, tratando de reírnos de un mundo peligroso y de gente desalmada. Se esmera en el montaje de imágenes impactantes y canallas con el contrapunto de música rocanrolera. Es un esteta del género violento, con contención para amagar con orgías de sangre y no mostrarlas. Su intención es perturbar y divertir.
Uno sale de la película con la sensación de que lo ha conseguido y con marcha suficiente para quemar la noche.
Reino Unido, 2008 / 115 minutos / Dir.: Guy Ritchie / Int.: Tom Wilkinson, Gerald Butler, Thandie Newton / Estreno previsto: 1 de enero





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