Rodada en un blanco y negro desasosegante y enérgico, el realizador de cine independiente Alex Holdridge nos presenta una historia (clausura del Festival de Gijón) amargamente cotidiana de una pareja que contacta en una web y se cita el día de Nochevieja. El cineasta texano retrata, en este su tercer filme, a un Los Ángeles alejado de las estampas hollywoodienses que todos conocemos.
Parece, más bien, una de esas películas de callejones siniestros y frío ambiental que tienen su referente en el primer cine de John Cassavetes y que después han continuado Francis Ford Coppola en La ley de la calle o Gus Van Sant en Mala noche. Desde esa tristeza, Holdridge alienta vida en sus dos protagonistas y en los personajes secundarios, que también mima. El resultado es una cinta muy sensible, hermosa y llena de melancolía.
Es el fracaso sin paliativos de seres en medio del asfalto y rodeados de gente que no les evita sentirse solos y sin respuestas. Un ejercicio de sinceridad que nos cala muy dentro, porque nos reflejamos en la ansiedad de estos antihéroes, en esa vida moderna tan fácil y boyante que finalmente es como un azucarillo que se deshace entre los dedos.
EE UU, 2008 / 96 minutos / Dir.: Alex Holdridge / Int.: Scoot McNairy, Sara Simmonds / Estreno previsto: 5 de diciembre



El paro baja en mayo en 30.113 personas
Alemania podría apoyar los eurobonos y la unión bancaria
Lo mejor y lo peor de España en la hora de la verdad
Nueve personas mueren en las carreteras este fin de semana
Huelga indefinida de los transportistas de Asturias
Diseñan una llave que abre sin girar y una botella que enfría el agua
Desmantelan talleres textiles ilegales donde explotaban a chinos
¿15.000 euros para toros o empleo? Guijo de Galisteo elige lo primero



¡Sé el primero en hacerlo!