El brutal aumento del número de parados está provocando nervios, insultos y tensión en las colas del Servicio Valenciano de Empleo y Formación (Servef), según ha denunciado el sindicato CSIF.
Una oficina tipo del Servef de una ciudad de más de cien mil habitantes ha pasado, en menos de un año, de atender a centenar y medio de personas a tratar cada día a 300. Esta situación ha generado, según CSIF, una "tensión creciente".
"Numerosos parados que acuden ahora provienen del sector de la construcción y estaban acostumbrados a rentas muy altas -de hasta 4.000 euros- que la crisis ha cortado de golpe y les ha dejado sin perspectivas de futuro", explican delegados de CSIF en este organismo público.
Además de su contexto personal, la "mala distribución de determinadas oficinas" agrava la tensión, ya que "algunos vecinos se ven obligados a recorrer hasta cien kilómetros para recibir atención. Por ejemplo, los de Morella, que están adscritos a Vinaroz".
La Generalitat está reforzando la seguridad con la contratación de un mayor número de vigilantes. "Existe el compromiso de cubrir hasta once oficinas más de manera inminente para que todas las de primera queden vigiladas y también algunas de segunda", indican los afectados, quienes igualmente destacan que "la gestión de colas, que corre a cargo de cada director de oficina, ha mejorado mucho el trabajo".
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