Los productos de lujo han dejado de ser objetivo prioritario de los cacos . Ahora los delincuentes prefieren atracar comercios de barrio, especialmente droguerías de gama media. El último golpe de este tipo ocurrió ayer, cuando tres encapuchados con pasamontañas robaron mediante el método del alunizaje un local de una conocida cadena de productos cosméticos y del hogar.
Los hechos ocurrieron al amanecer en la calle Padre Piquer, 13 (Latina) cuando los presuntos ladrones estrellaron un BMW contra el escaparate y, en apenas diez minutos, se hicieron con gran cantidad de material. Después se dieron a la fuga.
El de ayer es el segundo robo de estas características que se produce en una droguería de gama media, después de que el jueves la Policía impidiese un atraco en una perfumería de Chamberí.
Cuesta colocar cualquier cosa por encima de los mil euros
Y es que las ventas en el mercado negro de productos robados han sufrido una transformación. Ahora mismo, con la crisis, no hay mercado para televisiones de plasma o jamones de jabugo y los ladrones prefieren atracar negocios de menor nivel.
"Cuesta colocar cualquier cosa por encima de los mil euros", explicaron a 20 minutos fuentes de la Guardia Civil. Lo más demandado son las colonias, móviles, ropa o jamones, "pero de marcas baratas". Videojuegos y GPS triunfan en este mercado de la reventa a la baja. Los primeros se los llevan de los departamentos de electrónica de los principales centros comerciales de la región ocultos entre los pliegues de la ropa. Los jóvenes los compran en la calle por 20 euros (entre 40 y 50 euros menos de su precio real).
Con la crisis, más ladrones
La Policía Nacional confirma que cuando la crisis aprieta delinquen "quienes no lo hacen habitualmente". Y los centros comerciales han notado su presencia. Según la asociación de centros comerciales Aecoc, los hurtos costaron a las empresas el 1% de su facturación total en 2007.
Estas rebajas llegan también al mundo de las drogas. Cada vez se mueve menos cocaína en favor de las pastillas, más baratas. En discotecas y bares de copas, los camellos ofertan mercancía de 2 por 1.
Serrano escapa de los cacos
Aunque ahora los cacos prefieren robar fundamentalmente en comercios modestos, antes de verano eran las exclusivas tiendas de la Milla de Oro las que estaban en el punto de mira de los aluniceros. Sin embargo, la dificultad de colocar estos productos en el mercado negro por la crisis y la detención de una de las bandas que operaba en el barrio de Salamanca le han dado un respiro a estos establecimientos. Los empresarios de la comunidad achacan a grupos organizados hasta el 54% de los robos.


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