Diga adiós a los grandes éxitos discográficos de ventas multimillonarias, a los productos que gustan a todo el mundo, a las ofertas diseñadas para satisfacer las necesidades de las mayorías. Internet y las nuevas tecnologías han propiciado el nacimiento de un nuevo modelo económico, comercial y cultural en el que los intereses de las mayorías ya no pueden ser despreciados.
El modelo de mercado cultural con el que crecimos no era lo que los consumidores queríamos"
Es la 'larga cola' de los mercados, el concepto que ha hecho famoso a Chris Anderson, editor jefe de la revista Wired y autor de un exitoso libro del mismo nombre, publicado en 2004. El escritor y periodista ha abierto hoy con su intervención la primera jornada de FICOD 2008, que ha sido inaugurado por el Príncipe Felipe y el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Francisco Ros.
Anderson ha realizado un breve repaso al funcionamiento de los mercados en el siglo XX, donde todo producto debía dirigirse a las grandes audiencias, a los gustos mayoritarios. "El modelo de mercado cultural con el que crecimos no era lo que los consumidores queríamos, sino lo que le convenía al canal de distribución, lo que este permitía", ha señalado.
Era el mercado de los éxitos discográficos que vendían millones de álbumes en una semana, de pocas rutasaéreas muy saturadas, de los catáclogos limitados y el desprecio a las minorías.
Pero la revolución tecnológica ha acabado con ello en un par de décadas. El cambio comienza quizás con la lelgada del cable a las televisiones estadounidenses. "Según las casas van consigueindo más canales las cuotas de mercado de cada uno de ellos va descendiendo. La causa es que todos somos diferentes, nos gustan programas distintos o nos gusta verlos a diferentes horas". Los nichos cobran importancia, y los gustos mayoritarios empiezan a perderla.
La muerte de lo normal
La idea de que con el cambio en los modelos de distribución aparecen demandas minoritarias que se pueden satisfacer de forma eficiente, con la que Anderson ha recorrido el mundo dando conferencias durante los últimos años, es aplicable según el editor jefe de Wired a todos y cada uno de los productos que se pueden encontrar en el mercado. Medios de comunicación, cine, billetes de avión, cervezas, el café, los videojuegos...
Si reduces el coste de la distribución podrás ofertar más productos con más variedad"
La música es un claro ejemplo de ello. "El 40% de los discos que se compran en la Red no está disponible en las tiendas. Ninguno es muy muy popular, pero tiene mercado, un mercado hasta hora invisible. Antes no teniamos forma de llegar a esos consumidores, pero ahora Internet nos da las herramientas necesarias".
Según Anderson, para lograr una larga cola hay que abaratar la distribución. Si reduces el coste de la distribución podrás ofertar más productos con más variedad. "Con la Red es posible, y todo producto que pueda venderse en Internet bajará poco a poco de precio. Más variedad significa poder satisfacer los gustos minoritarios", explica.
Y es que según sus tesis, cuando las sociedades se desarrollan se vuelven mas sofisticadas, sus ciudadanos adoptan gustos más especializados y variados. Y la evolución tecnológica permite a los fabricantes poner mas productos diferentes a la venta, e incluso tienen la capacidad de experimentar con ofertas arriesgadas sin grandes costes.


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