Por ello, es posible que más de un ciudadano se ofenda ante las descripciones que Brown hace de algunas de las instalaciones y servicios de la ciudad.
El sistema sanitario público, por ejemplo: un hospital de la Seguridad Social "huele a orina", hay pacientes que sangran por los rincones y ancianas desnudas en las habitaciones, que no tienen camas, sino "catres".
La lesión era fatal, quizá no en lugares del mundo más avanzados médicamente, pero en España era fatal
Tampoco las Fuerzas de Seguridad se libran de la quema de Fortaleza digital, que describe a los agentes como corruptos y sobornables, además de maleducados: un policía enciende un pitillo delante de un cartel de "No fumar".
No es tan imputable a la ciudad el mal funcionamiento que Brown atribuye a la telefonía pública; según el libro, establecer una llamada internacional a mediados de los noventa desde una cabina en Sevilla era "como una ruleta, todo depende del momento y de la suerte".
Subir a la Giralda, un deporte de riesgo
Subir a la Giralda, uno de los monumentos más visitados de la ciudad, con unos cien mil turistas mensuales, es en la primera novela del autor del Código Da Vinci un deporte de riesgo.
Las escaleras eran empinadas, aquí habían muerto turistas
En efecto, al antiguo alminar de la mezquita de Sevilla y actual campanario de la Catedral se sube por un sistema de 35 rampas, pero Brown insiste en su teoría: "Si uno era lo suficientemente estúpido para caerse, era tu propia culpa, independientemente de quién construyó las escaleras".
¿De 'oyente' en la Universidad de Sevilla?
La biografía oficial de Dan Brown (1964, Exeter, Estados Unidos) cuenta que estudió Historia del Arte en la Universidad de Sevilla en 1995 y que fue aquí donde se inspiró para escribir el Código Da Vinci, el éxito de ventas que se ha convertido en su principal fuente de ingresos.
En el listado de alumnos de la Hispalense no aparece ningún Brown ni en el curso 1994-1995 ni en el siguiente, aunque fuentes universitarias consultadas por Efe no descartan que recibiera clases "como estudiante invitado o becario".
Errores en las localizaciones
Lo cierto es que Brown, estuviera o no en Sevilla, escribe que la emblemática Plaza de España, donde sitúa un crimen con el que comienza la novela, es la sede del Ayuntamiento, cuando allí se encuentran la Delegación y la Subdelegación del Gobierno y diversas dependencias gubernamentales.
El edificio plateresco del Consistorio dista más de un kilómetro del Parque de María Luisa, donde se encuentra la Plaza de España, y el blanco de su fachada es difícil de confundir con el ladrillo rojo y la cerámica del conjunto de Aníbal González.
Si los internautas anglosajones ya dicen en sus reseñas sobre el libro que la visión de Brown sobre Sevilla "roza el libelo" o que contiene "momentos increíbles", es difícil de predecir la reacción de los sevillanos, que gustan de mirar a su ciudad con orgullo y complacencia.
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