Nada le hacía pensar a Tabitha Mullings cuando visitó el hospital de Brooklyn por sufrir de piedras el riñón que saldría de él prácticamente ciega, sin las dos manos ni los dos pies por un error médico , según informa la web de noticias wcco.com.
Los abogados de esta neoyorkina de 32 años explican cómo la mujer acudió al centro médico aquejada de dolores abdominales, piedras en el riñón y una propensión bien relatada a padecer infecciones.
A pesar de ello, los médicos del hospital no consideraron necesario el hacerle un análisis de sangre y tras unos breves y superficiales cuidados, fue dada de alta. Al día siguiente las extremidades superiores e inferiores del cuerpo de la mujer se gangrenaron y, de nuevo en el hospital, los médicos no tuvieron otra opción que la de amputárselas.
La infección que acabó con sus extremidades también le afectó al nervio óptico. Por el ojo izquierdo no puede ver ya nada, y por el derecho sólo parcialmente.




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