La Audiencia de Barcelona ha condenado a cuatro años y un día de prisión a Gabriel Alejandro Fernández, el propietario del establecimiento '242' de la calle Entença, de Barcelona, por los ruidos procedentes de su loca l, que estuvo funcionando ilegalmente como 'after'.
La sentencia la sección octava de la Audiencia condena al procesado por un delito contra el medio ambiente, pero le absuelve de los nueve delitos de lesiones de los que le acusaba la fiscalía, que solicitaba una condena de quince años de cárcel.
Fernández ha sido condenado porque los ruidos procedentes del establecimiento que regentaba, que funcionó ilegalmente como 'after' entre diciembre de 2006, cuando adquirió el local, y junio de 2007, superaban los límites establecidos por la normativa vigente.El local acumuló hasta 32 denuncias de los vecinos.




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