Así, entre el 28 de noviembre (los puestos comienzan a montarse este fin de semana) y el 31 de diciembre, en la plaza Mayor se instalarán 84 casetas con artículos navideños y en la cercana plaza de Santa Cruz, situada a menos de 100 metros, habrá otros 20 puestos que venderán los productos ahora excluidos.
Fuentes municipales han asegurado que la decisión ha sido de la Junta del Distrito Centro, que ha querido así devolver al mercadillo el espíritu navideño con el que nació hace más de un siglo.
El presidente de la Asociación Mercado Tradicional de la plaza Mayor de Madrid, Blas Calatayud, ha dicho que esta decisión, que les fue comunicada el pasado mes de junio en una reunión con responsables municipales, ha sido bien acogida por los titulares de los 84 puestos que han preferido quedarse en la ubicación tradicional y por la mitad de los 20 que han sido alejados de ella.
De hecho, varios de estos últimos han manifestaron este viernes su rechazo y consideran la medida "injusta" y perjudicial para sus ingresos, que están convencidos de que se verán reducidos.
Aseguran que los artículos de broma también son una tradición en la plaza Mayor, que algunos de los puestos que los venden llevan allí varias generaciones, y temen que gran parte del género adquirido no encuentre salida en su nueva localización.
Sin embargo, el presidente de la asociación cree que el mercadillo iba "degenerando" en la venta de productos que en ocasiones son "pornográficos" (como el pene saltarín) y en otras directamente "ilegales"

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