Janella Spears es una estadounidense que trabaja como enfermera en Oregon y que ha reconocido a los medios haber entregado esa cantidad de dinero, equivalente a unos 315.000 euros, sin darse cuenta de que la estaban estafando, según informa la página web Katu.com.
Cuando expresó algunas dudas sobre lo que pasaba, le enviaron cartas falsificadas de la ONU, el presidente de Nigeria y el propio Geroge W. Bush. Éste último señalaba en su texto que si ella no ayudaba el dinero podría caer en manos de terroristas.
La alusión a la amenaza terrorista hizo que la mujer se decidiera. Empeñó la casa y el coche y retiró los fondos ahorrados por su marido para la jubilación. No envió todo el dinero de una vez, sino poco a poco, y aunque amigos, familiares, policía y empleados del banco le dijeron que era una estafa ella siguió con sus envíos.
Siempre le decían que el siguiente pago sería el último, que luego recibiría su dinero, y ella se obsesionó tanto con cobrar que envío hasta 400.000 dólares. Ahora ha reconocido que todo era un fraude y se dedica a contar su historia para evitar que a otros les suceda lo mismo.




La reforma laboral costará al menos 230 millones
"Solo beneficia a las empresas"
El Caja Laboral, primer semifinalista de Copa del Rey
Catarsis de premios en la fiesta 20Blogs
Energy estrena en abierto la serie 'Hijos de la Anarquía'
Aragón creará una marca blanca propia para ahorrar
Comienza la identificación de los 355 presos fallecidos en Honduras
El alcalde de Villahermosa: "Queremos que se nos escuche"



¡Sé el primero en hacerlo!