La sección quinta de la Audiencia de Barcelona ha iniciado el juicio oral de este caso, después de que la semana pasada los abogados de los cinco presuntos atracadores y de las otras tres personas acusadas de haber comprado las joyas robadas durante el secuestro intentaran alcanzar un acuerdo con la fiscalía y la acusación particular que evitara la celebración del juicio.
El 'secuestro exprés' que se juzga, en el que los secuestradores no consiguieron ni 2.000 euros en efectivo, además de joyas y objetos electrónicos, ocurrió en abril del año 2006, coincidiendo con una oleada de asaltos violentos en viviendas de Cataluña.
Según mantiene la Fiscalía, los cinco principales acusados, de origen ecuatoriano y colombiano, planearon el 'secuestro exprés' de la esposa de un empresario, Johana P., y de su hijo, aprovechando que la mujer es prima de uno de ellos y que, por tanto, conocía los accesos al domicilio de Matadepera.
El marido la iba a dejar
Los principales acusados han aseguradoque la víctima no es tal y que, en realidad, les facilitó la información para poder acceder a la vivienda sin que la alarma sonara y les aseguró que en un maletín que llevaba su marido había mucho dinero, que podrían repartirse a medias.
El primo de Johana P., John Fredy M., ha declarado que la mujer le pidió que le hiciera el "favor" de simular el robo porque sospechaba que su marido la iba a dejar, por lo que 'reclutó' a Jimmy Patricio H., Andrés Byron M. y a Lester C., además de a Henry Wiomark V.
Henry Wiomark V., que conocía con anterioridad a Johana P. por haberle alquilado una habitación de un piso de Castelldefels (Barcelona), ha asegurado que el plan era "entrar en la casa, coger un maletín con dinero y salir de ella", simulando un robo.
En este plan no entraba el secuestro de la mujer y del niño, que fueron hallados por la Policía metidos en el maletero de uno de los coches que los cinco hombres robaron de la casa de Matadepera.
Todos los acusados han negado haber realizado o haber visto que alguno de ellos hiciera tocamientos a la mujer, como ella asegura, y Andrés Byron M. ha argumentado: "con todo el marrón que teníamos" no iban a hacer eso, a pesar de que él mismo declaró un año después del secuestro que otro de los acusados, Lester C., sí lo había hecho.
También han asegurado que la mujer les hizo llegar a prisión un mensaje, a través de un familiar que también está interno en la misma cárcel, en el que afirmaba que les ayudaría a pagar a los abogados.

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