En los últimos meses se ha empezado a extender una forma de distribución de software nueva. No se cobra al usuario, a quien se otorga el programa gratis, sino que se recibe el dinero de terceras empresas que asumen el coste como una forma de promocionar el consumo de sus propios bienes o servicios.
El objetivo es comercializar una edición de pago con el software al completo, dirigida a los usuarios satisfechos con el producto. Lo nuevo se encuentra en la posibilidad de que el consumidor no pague directamente a la compañía que lo ha diseñado, sino que lo derive hacia una tercera empresa.
Esto se puede realizar gracias a que se ha creado un nuevo tipo de intermediarios, del que la muestra más representativa hasta el momento es Trialpay. La iniciativa se basa en la asociación que realizan muchas personas de Internet como algo que en sí mismo resulta gratuito, a pesar de que esto nunca sea cierto completamente.
No es gratuito
Estos nuevos intermediarios le dan la vuelta a la situación. El programa no lo paga el usuario, sino una tercera compañía que lo regala a cambio de que se compren sus productos y servicios. Por poner un ejemplo, si alguien quiere comprar la versión profesional de Pando, en lugar de pagar directamente a esta compañía, puede adquirir libros en otra tienda por una determinada cuantía y, como extra, obtener dicho software.
En este modelo, el sistema de pagos electrónicos Trialpay ejerce de intermediario entre todos los actores: el desarrollador del programa, el comercio que lo "regala" y el usuario. Trialpay hace de plataforma del sistema y cobra una comisión a la empresa "mecenas".
De este modo, la compañía de software ingresa al menos la cantidad que supone una venta convencional, aunque es libre de fijar un precio inferior para conseguir mayores ventas. Según aseguran los promotores, los ingresos para las compañías de software pueden ser más altos porque varían en función de lo que haya adquirido el consumidor.
Otra forma de pago
Conviene prestar atención porque el programa no sale gratis al usuario, aunque desde el lado de los programadores así se afirme, sino que éste debe adquirir un bien o servicio en una de las empresas afiliadas.
Para las empresas que financian a los usuarios, este sistema puede servir también de publicidad, porque los formularios de Trialpay aparecen en pleno proceso de compra, cuando el usuario debe decidir el método de pago. Para el consumidor puede conllevar un gasto más alto del previsto inicialmente o bien una forma de ahorrar, en caso de que las compañías asociadas ofrezcan servicios o bienes que le interesen.
Empresas asociadas
Trialpay cuenta con más de 150 empresas que financian a los consumidores en un sistema en que las ofertas que realizan compiten entre sí para determinar cuáles se muestran al usuario, al estilo del programa publicitario de Google, AdSense. Se trata de servicios como el envío de flores, zapaterías, o suscripciones a servicios de alquiler de DVD o a periódicos, por citar unos cuantos.
A partir de esta idea, Trialpay ha abierto el abanico de posibilidades a otro tipo de productos distintos a los programas, incluidos los físicos. Además, también ha incorporado la posibilidad de ofrecer descuentos para futuras compras, en lugar de descargas gratuitas de programas de pago.


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