Anoche, nada más acabar el partido ante el Real Unión de Irún, del que el Real Madrid salió -de nuevo- eliminado de la Copa del Rey, la plana mayor del Real Madrid se reunió, con Calderón a la cabeza, durante aproximadamente 35 minutos.
El tema a tratar no era otro que la continuidad de Schuster en el banquillo blanco. Toda la directiva reunida salvo Mijatovic y, evidentemente, Bernd Schuster.
Muchos de los directivos de Calderón propusieron la destitución del técnico alemán, pero el presidente blanco, su principal valedor, calmó los ánimos en el antepalco. No se espera noticia alguna sobre Schuster al menos hasta el partido ante el Valladolid de Liga, donde Schuster se juega el poco crédito que le queda.
Calderón no quiere guerras ni decisiones drásticas ahora que el equipo tiene compromisos difíciles, tanto en Liga como en Champions, y con la Asamblea de Socios en el horizonte (7 de diciembre).
Pero si el equipo pierde en Valladolid, el damnificado sería el alemán.




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