Se llama Dennis Peron y es el tipo que logró la legalización en California. Asegura que lo mejor que podría hacer Obama, lo primero, es acabar con tres guerras: "la que libramos en Irak y en Afganistán contra enemigos invisibles, y la que le cuesta millones en todo el mundo, contra las drogas".
Lo único que no me ha gustado de Milk es que al final, de nuevo, Harvey muere"
"Me parece que la película recuerda muy bien lo que sucedió", dice con cara de cansado mientras recorre para el recién llegado una habitación enorme, en la que ayer durmieron seis personas y que parece limpiada de forma apresurada. "Lo único que no me ha gustado es que al final, de nuevo, Harvey muere".
No destripa el desenlace de la cinta, es una herida que vuelve a sangrar. Milk fue asesinado junto al alcalde de San Francisco en 1978. Dennis vuelve a sonreír cuando le pregunto por el parecido físico con los actores.
Hipotecas y calabazas para el presidente
La bahía queda ahora más lejos, con el cambio me he acercado a las colinas y los rascacielos han desaparecido. Esto está a unas manzanas del barrio gay de San Francisco y, como en el resto de la ciudad, por aquí aún conservan los recuerdos de una larga campaña electoral.
En todo el Bed&Breakfast hay WiFi gratuito. Y si quieres acceder a la casa hay que teclear un código de cuatro cifras en la cerradura de cualquiera de las tres puertas que dan a la calle. Eso si, no hay calefacción y en las habitaciones hace más frío que en la estepa. Pero a Perot no parece molestarle, tiene una bañera de agua caliente en el jardín, donde puede fumar sin congelarse el trasero.
Candidato a presidente
Hace más de treinta años, en 1975 se mojaba también en otras cosas, y mezclaba la marihuana y la política: En su autobiografía cuenta que llegó a obligar a sus clientes a registrarse para votar antes de entregarles la mercancía. La muerte de Milk coincidió con el comienzo de sus problemas serios con la Policía.
Pocos meses después, un partido político de Minnesota ligado a la defensa de la ilegalización le nombró su candidato a la presidencia. Obtuvo 5.800 votos y después de aquello ha perdido perfil público, y se dedica mantener su pequeño hotel, cultivar, secar, fumar y compartir sus plantas.
En territorio enemigo
A unas pocas manzanas la semilla que plantó Milk sigue dando sus frutos: Banderas multicolores jalonan la calle Castro, epicentro de ambiente gay. Tiendas, negocios, viviendas… matrimonios rotos por una votación. Otra batalla que resurge en Castro. En el barrio vecino, también a unas calles de aquí, un hombre ve ambas luchas desde otra trinchera.
Los medios le han llamado en alguna ocasión “el único republicano de San Francisco”. Puede que sea por la hora, bastante temprano, o porque no le apetece hablar en estos días, nadie responde cuando tocas a la puerta. Está en territorio político enemigo. En su barrio, en su ciudad y, desde el martes, también en su país.


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