La vista oral prevista para ayer en el juzgado de lo penal número 2 de Toledo contra tres rejoneadores acusados de la muerte de seis caballos de la familia Domecq en junio de 2001 en el término municipal de Ocaña (Toledo) ha sido suspendido y aplazado hasta el próximo 1 de abril.
El aplazamiento del juicio, en el que la fiscalía no ejerce la acusación, ha sido acordado por el juez Víctor Rivas a la vista de las numerosas peticiones planteadas por las partes, entre ellas la nulidad de las escuchas telefónicas y la prescripción del delito para uno de los encausados, asuntos con los que coincidieron las defensas y la fiscalía.
La fiscalía y las defensas, de acuerdo
Los acusados en este procedimiento son los rejoneadores José Antonio C.A., su hijo José Miguel C.M., y el también rejoneador Manuel B., para quien la acusación particular, que ejercen los Domecq, solicita tres años de prisión por un delito de daños, así como una indemnización superior a los 600.000 euros por los perjuicios ocasionados.
Respecto a las escuchas telefónicas que se practicaron, el fiscal dijo que son nulas de pleno derecho por entender que no se trata de una diligencia adecuada para un "delito menos grave" como es éste, para lo que se apoyó en la doctrina del Tribunal Constitucional y del Tribunal Internacional de Derechos Humanos.
Por su parte, el abogado de los Domecq, Jaime Guerra, pidió al juez que se citen como testigos a los miembros de la Policía Judicial que participaron en la investigación, así como al rejoneador Sergio Galán.
Según la acusación particular, los hechos ocurrieron el 2 de junio de 2001 cuando los acusados, con el fin de eliminar la competencia que les suponía el también rejoneador Sergio Galán, decidieron eliminar los caballos de éste quemándolos, para lo cual habrían contratado a unos sicarios, en paradero desconocido, aunque se equivocaron de blanco.
Trágica confusión
Así, y según la familia Domecq, el día del suceso coincidieron Galán y los hermanos Luis y Antonio Domecq en la corrida que se celebró en la plaza de Las Ventas de Madrid y al terminar, los autores del hecho confundieron los vehículos que transportaban los caballos y siguieron por error a los de Domecq durante el viaje de vuelta a su finca de Jerez de la Frontera.
Aprovecharon la parada que hicieron en la localidad de Ocaña (Toledo) para matar a los caballos que creían que eran de Sergio Galán, para lo cual introdujeron por las ventanillas del remolque una sustancia incendiaria que causó la muerte de seis de los animales, que resultaron carbonizados, y gravísimos daños a otros tantos equinos, que prácticamente quedaron inservibles para la lidia.
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