Los Músculos de Bélgica, el actor Jean Claude Van Damme de 47 años, experto en artes marciales, vuelve a los cines pero en esta ocasión en una película en formato de falso documental y dispuesto a reírse de si mismo y su imagen.
JCVD , una coproducción entre Francia, Bélgica y Luxemburgo dirigida por Mabrouk El Mechri , y que se estrena este viernes está protagonizado por el mismo Van Damme, sin recurrir a ningún personaje ficticio.
Y pese a que el argumento sí que es inventado, tiene la osadía de ofrecer paralelismos con su propio declive profesional y físico.
Pero Van Damme también ha sido protagonista de varias trifulcas. Además, en 1998 reconoció que era adicto a la cocaína, se le diagnosticó trastorno bipolar y un par de años después fue arrestado por conducir borracho.
Aunque JCVD va más lejos y nos presenta a un Van Damme que incluso se convierte en atracador por las circunstancias, acuciado por el pago de impuestos y angustiado ante la pérdida de la custodia de su hija.
Embarazosos cambios de registro
Arnold Schwarzenegger fue de las primeras estrellas encasilladas en películas de acción, digamos, más o menos serias que se diversificó probando fortuna en autoparodias o comedias.
El último gran héroe , Poli de guardería , Los gemelos golpean dos veces o sobre todo en Junior , que nos mostraba a Arnie... ¡embarazado de varios meses!.
Viendo el éxito de su compañero y rival en pantalla, Sylvester Stallone no tardó en pasarse también al terreno de la carcajada, o al menos lo intentó con Oscar ¡Quita las manos! y ¡Alto! O mi madre dispara , junto a una de las chicas de oro, Estella Getty.
Vin Diesel hizo lo propio metiéndose como protector de niños en Un canguro superduro . Mucho más desamparado estaba en Declaradme culpable , donde era un gángster de poca monta implicado en un largo proceso judicial y que sólo buscaba el afecto de sus compañeros.
¿El hábito hace al monje?
Bruce Willis como procedía de la célebre teleserie de los ochenta Luz de luna estaba más acostumbrado a su vertiente de simpático caradura, por lo que le fue fácil en sus inicios en la gran pantalla pasar en pocos meses de la comedia romántica Cita a ciegas , junto a Kim Basinger, a la Jungla de cristal.
Lo que nos recuerda que precisamente la pareja de Basinger en Nueve semanas y media , Mickey Rourke (de nuevo en la palestra gracias a The Wrestler , galardonada en Venecia), cambió los puños y sus artes seductoras por la sotana en Francesco , encarnando a nada menos que San Francisco de Asís.
Otro especialista en artes marciales, Jackie Chan siempre ha sabido sacar fruto de la comedia y la acción, al igual que el italiano Bud Spencer (aunque lo suyo era liarse a mamparro limpio) u otro de los actores más rentables de los setenta, Burt Reynolds .
Estrellas nada errantes
Y si realizamos una rápida mirada a los clásicos, encontraremos que Lee Marvin estaba fenomenal como vagabundo y buscafortunas en el antiguo Oeste cantando al son de una estrella errante en La leyenda de la ciudad sin nombre .
Que John Wayne a parte de los westerns que le inmortalizaron fue un empresario circense en El fabuloso mundo del circo o el siempre encasillado en papeles de malísimo Jack Palance sacaba su vena artística como pintor en Bagdad Café .
Y a Burt Lancaster, que del trapecio del circo saltó a las producciones de aventuras de Hollywood y en sus años de madurez incluso se permitió el lujo de ser el actor predilecto de Visconti .
También mención especial se merece Sean Connery , que aún reciente su imagen como el Bond encarnó en 1976 a un maduro Robin Hood, iniciando el declive de su vida pero conservando intacto su amor y ternura por Lady Marian (Audrey Hepburn ) en Robin y Marian .
Y volviendo a Jean Claude Van Damme, su formación se curtió a parte de en duras sesiones de gimnasio, fitness o fisiocultura también en clases de ballet.
Eastwood: genio y sensibilidad
Fue uno de los actores más populares de los sesenta a causa de los spaguetti-westerns de Sergio Leone. El más taquillero de los setenta con títulos como Harry el sucio y desde hace dos décadas, es uno de los directores más respetado tanto por la industria como el público.
Con dos Oscar a la mejor dirección, por Sin perdón y Million Dollar Baby , el también durísimo Clint Eastwood supo demostrar que detrás de esa fachada fría e inquebrantable latía un corazón mucho más sensible del que pudiera imaginarse.
Y lo ha demostrado como cineasta, como reconocido apasionado del jazz (Bird es uno de sus títulos imprescindibles) o cautivando a Meryl Streep en Los puentes de Madison .
Imágenes: Los gemelos golpean dos veces / The Wrestler / Robin y Marian / Los puentes de Madison.













¡Sé el primero en hacerlo!