Estados Unidos vive en la noche de Halloween uno de sus momentos de fiesta más importantes del año. Los niños esperan impacientes para disfrazarse y salir a pedir caramelos con la ya manida frase de 'truco o trato'.
O al menos así lo parece. Y es que a veces a los dulces y asustadizos niños hay que explicarles lo que es un disfraz, hacerles distinguir entre la realidad y la ficción.
La pasada semana, en la fiesta de Halloween, según ha sacado a la luz la publicación savannahnow, hicieron a un niño de diez años dibujar una máscara para la 'terrorífica' fiesta. La maestra se quedó boquiabierta al ver que el chaval, que se llama Jordan, había pintado una cara de un vampiro derramando sangre con la siguiente inscripción al lado: "mataré por sangre".
La ficción ya no parecía ser tan divertida para la profesora, que envió al crío a una revisión psiquiátrica. Nadie sabe si Jordan mostraba así sus 'instintos asesinos' o si, simplemente, tenía un concepto de Halloween mucho más claro que el de su adulta profesora, que seguro se llevó un buen susto.
La nota de cordura la puso el Director del centro, que consideró la preocupación algo excesiva e hizo que el niño volviera a su clase junto a sus compañeros.

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