Los alumnos del instituto público Luis Vives no se imaginaban que ayer, en pleno periodo de exámenes, iban a tener la mañana libre. Un operario de Iberdrola, pasadas las diez, cortó el suministro eléctrico del centro, que debe a la compañía eléctrica cuatro meses, unos 4.500 euros. El motivo, que la Conselleria retrasa los pagos a los institutos.
«Una vergüenza, tercermundista e indignante», son sólo algunos de los adjetivos que alumnos, profesores y políticos emplearon para calificar la situación.
«Estábamos dando clase y, de pronto, se fue la luz. Abrimos las ventanas, pero el jefe de estudios nos dijo que el centro no tiene dinero para pagar la luz y que se suspendían las clases hasta nuevo aviso», explicó Blanca, que se fue a casa, como sus 650 compañeros. Tres horas más tarde Iberdrola restableció el servicio por tratarse de un colegio.
Los alumnos de este céntrico instituto ya están acostumbrados a pasar penurias, y es que hace unas semanas se manifestaron para protestar porque la calefacción no funcionaba y sólo disponen de dos baños, como ya informó 20 minutos.
No sólo el Luis Vives está en números rojos, aunque su situación «es la más extrema», sino que «gran parte de los centros tienen problemas económicos», según explicó ayer el portavoz de la permanente de directores, Vicent Baggetto.
De hecho, los centros «han perdido de un 25% a un 30% de su poder
euros
puso el director de su bolsillo la semana pasada para el gasóleo de la calefacción
Esta situación crónica les lleva a usar triquiñuelas, como «encender la calefacción un rato para quitar el frío y luego nos ponemos el chaquetón para no gastar», comentó ayer el director del IES Benlliure.
Otro de los trucos es conseguir que las empresas que sirven al centro «te fíen, aunque eso no sirve con las grandes», coincidieron. También los alumnos del San Vicente Ferrer se han quedado helados estos días y los del Juan de Garay también pasan aprietos.
Los alumnos ponen dinero
Jefe de estudios del IES Luis Vives. J.A. Chiquillo explicó ayer que la deuda del centro ascendía a 60.000 euros, por lo que decidieron pedir, con el beneplácito del consejo escolar (en el que están representados padres, profesores y alumnos), 30 euros a cada alumno para «ir tapando agujeros».
Director del IES Benlliure. Confirmó que «casi todos los institutos» de la ciudad piden de 15 a 20 euros a cada alumno, siempre a través del Consejo Escolar.
Portavoz de la permanente de directores. Vicent Baggetto dijo que lo hacen muchos centros. La figura administrativa que cubre esta medida es «la prestación de servicios».
«Nos pagan tarde y mal»
Los centros educativos tienen que hacer verdaderos malabarismos para llegar a fin de mes. La Conselleria de Educación, que es la encargada de pagar los gastos de funcionamiento de los institutos, suele retrasarse en los pagos y, por ello, los centros intentan tener un remanente para ir tirando. Suben los precios, pero no la partida que se da a los colegios, por lo que, según el portavoz de los directores, «todo el dinero que recibimos lo dedicamos a mantenimiento y no podemos destinarlo a actividades extraescolares».
Zaira.
17 años, estudiante. «Estábamos dando clase de historia y, de repente, se ha ido la luz. Hemos tenido que abrir las cortinas para poder ver algo, pero ni así se podía dar clase. Lo más curioso es que estábamos esperando a que sonara el timbre para poder salir de clase, pero como no había luz no funcionaba», comentó ayer esta alumna del Luis Vives a las puertas del centro educativo, tras ser desalojada.
Carolina.
17 años, estudiante. «Cuando nos han dejado sin suministro eléctrico estábamos almorzando en la cafetería, pero no podíamos tomar ni siquiera un café, porque la cafetera es eléctrica, ni calentar los bocadillos. Además, nos han cortado la luz a las nueve de la mañana y no nos han soltado hasta las diez», relató la joven mientras salía del instituto camino de casa.
Sandra.
17 años, estudiante. «Ni siquiera abriendo las cortinas podíamos ver nada, por lo que nos desalojaron de clase. Aunque por las escaleras había luces de seguridad, no se veía nada cuando bajábamos, por lo que los más pequeños se podían haber caído. Decían que, incluso, los profesores estaban dispuestos a dar clase a la intemperie», destacó la joven alumna del centro educativo.
Alba.
17 años, estudiante. «Cuando hemos bajado, los profesores estaban proponiendo incluso dar clase en el claustro, ya que, como estamos de exámenes, hay que dar clases de repaso y para solucionar posibles dudas. Para nosotros este año es decisivo porque estamos preparando los exámenes de la prueba de selectividad», lamentó esta estudiante mientras abandonaba el centro.
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